
Últimamente hemos visto, en televisión, algunas personalidades que han hecho referencia a hechos delictivos que han sufrido en recientemente. A raíz de esto, han salido a hablar y realizaron algunas declaraciones que -sin medir consecuencias- corrompen con la igualdad social e inducen a la discriminación.
Roberto Piazza ha sufrido, en los últimos días, un hecho delictivo mientras cenaba en un conocido restaurante de la zona de Belgrano. Luego de que los delincuentes iniciaran la fuga, la policía los siguió, mató a uno e hirió a otro; tras realizar la denuncia en la comisaría de la zona, Piazza denunció ante las cámaras de televisión que le hubiera gustado que los hayan matado a los tres, no a uno sólo. Esto provocó gran escándalo mediático, ergo a la población, ergo a las acusaciones u opiniones de las personas.
Encontré en la página web del diario La Nación una encuesta que me llamó mucho la atención, no la pregunta sino la devolución de las personas que, deduzco yo al tener acceso a internet son de la denominada “clase media/alta”, apoyaron por más de un 60% lo que dicha personalidad había dicho ante los medios.
Entiendo que ésta persona no influye demasiado ante la elaboración de los pensamientos de la gente; por ende debo creer que la gente piensa igual que él por la similitud del caso, de que han sido atentados en algún hecho delictivo o algo que le pareciese; que los hayan llevado a la saturación, a un estado en que sientan tal frustración social que crean que éstas personas deban morir y no por el contrario sufrir las consecuencias judiciales que un hecho delictivo conlleva.
No creo que ésta postura sea un resultado de falta de información, de ignorancia tal que crean que la sentencia de muerte, ética e inmoralmente inaceptada en casi todo el mundo, sea la única solución ante ésta problemática.
No creo que exista aceptación alguna a la discusión de la penalización de la pena de muerte. Tampoco creo que la población argentina haya sufrido una retrogradación o algo que se le parezca, socialmente hablando, sino que ha sufrido una constante frustración política, que al tema, infiera; de los constantes dictámenes contraproducentes que se les ha pactado a los acusados, que crean que sea tal el derecho a la corrupción y al libre albedrío que les lleve a una sola respuesta viable y sea ésa, la pena de muerte la que los libere de las culpas.
Por J.P.Gangi, 3º hum.
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